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Arranco recién los Miércoles

  • Writer: Bethania dos Santos
    Bethania dos Santos
  • Jul 5, 2023
  • 3 min read

Últimamente me vengo aplazando en time management. En realidad esa materia creo que nunca la aprobé. Pero ahora que "manejo mi propio tiempo" se me hace medio complicado. Lo más irónico es que con lo que tenga que ver con los demás, soy súper organizada y tengo todo casi perfectamente cronometrado. Mi hijo tiene una rutina impecable y me enorgullezco de eso. Pero cuando se trata de organizar mi propio día, soy un kilombo. Esto me hace acordar a que tengo que retomar mi terapia, pero en fin.


Mi rutina semanal por defecto (es decir, cuando llega el Lunes como un gran maremoto que se convierte en tsunami que arrastra todo lo que hay en su camino, y no entendés ni qué pasó hasta la mitad de la semana) sería la siguiente:


Lunes: Sobrevivir. Ponerme la ropa para el gimnasio como un recordatorio de que en algún momento tengo que hacer algo de ejercicio. Que mi hijo llegue al colegio si o si, aunque no quiera levantarse. Hay que ir al súper porque después del finde si o si se almuerza sopa de verduras. Tratar de ignorar el caos y suciedad que hay por toda la casa. Tener sueño. Básicamente seguir sobreviviendo. Por suerte llega la niñera. Me voy a dar clases particulares y recuperar un poco de dignidad. Termina el día, mi hijo duerme temprano.


Martes: Ya un poco más organizada. Capaz haya que ir al súper de nuevo porque como me fui a la bartola nomás ayer, no pensé en traer ya para toda la semana. Las horas pasan rápido pero los días son largos.


Miércoles: Al fin mitad de semana. "MITAD DE SEMANA y tus pendientes como están?" me dice mi vocecita interior. Cierto, tengo una hoja tamaño oficio con toda mi lista de pendientes clasificados por categorías (porque soy re organizada con las listas, o sea soy organizada en papel). Entonces abro mi agenda. Anoto lo que voy a hacer en el día. Y recién ahí me cae la ficha de por qué me pareció tan largo el Martes y me "sobró tiempo". Bueno, momento de encarrilarme de nuevo.


Jueves: El Jueves es siempre así medio un día neutro, me gustan los Jueves. Es flexible, puede ser súper productivo, como también es el día oficial de la merienda compartida en la ofi o en el trabajo (aquellas épocas), día de reuniones, ya se siente el Viernes y todos están más relajados.


Viernes: Último día, último esfuerzo, ir al cole, se almuerzan milanesas (sorry Sábado). Se terminan los pendientes. Se baña al perro. Último alumno, última clase de la semana. Se habilita la compra de dulces y chatarras para el stock del fin de semana. Capaz mi Viernes sea distinto al de la mayoría porque no ando tomando alcohol, pero no vienen mal unas copitas los Viernes, una peli, y a mimir.


En cuanto a productividad, tengo un montón para decir pero este no es el post para eso. La idea era reírme un poco de mí misma, algo que me enseñó mi marido y se lo agradezco. Pero básicamente, cuando te toca tener un horario flexible es muy fácil caer en días, semanas, o meses incluso de sentir que no estás haciendo lo suficiente, y batallar con eso en la cabeza, uff eso sí que es jodido. Entonces, se trata de encontrar un equilibrio: no tomarte tan en serio, pero tomarte en serio. Conocerte, aceptarte, pero saber qué cosas te ayudan y qué cosas entorpecen tus objetivos.


Les deseo un Miércoles no tan denso, les queda todavía un par de días para terminar sus pendientes. No está aún perdida la semana. Ah, y coman sus verduras.




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