top of page

Socializar es carísimo

  • Writer: Bethania dos Santos
    Bethania dos Santos
  • Jul 19, 2023
  • 3 min read

Cuando creo que no me va a sorprender más nada, ahí aparece alguna nueva trend del momento en el que todos, cual moscas, caemos sin querer o a veces queriendo.

Para eso trabajamos, mi ciela.

Empecemos por los cumpleaños infantiles. En mi época, la mayoría de los cumpleaños se hacían en las propias casas. Se decoraba con globos, tiras de papel chifón, y se cubría las mesas con manteles coloridos que casi siempre eran descartables (ahora entiendo, ningún mantel de tela sobrevive a los niños). Había piñata, mesa de dulces, torta, y sorpresitas. En eso no cambiaron tanto las cosas. Pero sí en el entretenimiento del cumple. Antes, si tenías suerte había un payaso o un mago, y un globo loco. Considerate muy afortunad@ si tuviste un cumple así. ¿Los cumpleaños de ahora? Aunque hay aún algunas valientes familias que optan por el festejito pequeño con la familia o en el cole con los compañeros, están las que no, y están en su derecho de gastar lo que quieran para un festejo de 3 hs, pero pienso nomás... ¿y al siguiente año qué vas a hacer? ¿Y cómo le vas a festejar los 15? Cierto, están los viajes a Cancún, a Europa, dentro de poco le van a mandar a la Luna por sus cumples.


Chicos, lo que evolucionaron las despedidas de soltera es otro tema. Los primeros de mis amigos que se casaron fue allá por el 2014 o 2015, y me acuerdo perfectamente que habíamos comprado cartulinas de color neón y un marcador permanente negro. Con eso hicimos carteles con frases simpáticas y chistes que solo nosotros entendíamos, para "enfiestar" la camioneta en la cual fuimos a buscar a la futura novia. Sí, nos vestimos de manera temática, pero nos habíamos rebuscado entre lo que cada uno tenía en su casa. El viejo confiable cotillón lo más fálico posible no podía faltar, en eso sí se invertía. Gastábamos en lo que íbamos a tomar, y en algo rico para comer. Los juegos los organizábamos nosotros y nos cagábamos de risa toda la noche. Eran otros tiempos.


Lo que son ahora las despedidas, al menos en lo que veo en los círculos cercanos a mí, parecen sacados de la serie Gossip Girl: decoración personalizada, accesorios para la novia y las invitadas, vasos personalizados (y no estoy hablando de comprar vasitos de colores y escribirle con marcador permanente el nombre a cada uno), DJ, animación (el stripper ya quedó en el viejazo y ahora hay opciones más caras para cagarse de risa), catering atendiendo las intolerancias alimentarias o preferencias, barra de tragos, etc., etc. Si ya estás en otro nivel, tus amigas te llevan de viaje a algún lugar y contratan un fotógrafo profesional de paso. Sumando lo que se gasta en la despedida, el regalo, la peluquería y ropa para el casamiento, dan ganas de llorar. Pero tranquila, los novios también quieren llorar con lo que están gastando para la fiesta del casamiento.


Lo cierto es que pareciera que cuando pasás los 30 años a la mayoría de la gente le cambia algo en la cabeza y se pone a gastar cada vez más en cosas que duran cada vez menos y que para colmo no queremos gastar en eso pero sentimos que es lo que "hay que hacer". Really?


Afortunadamente, sigo teniendo a mis amistades que se casaron allá por el 2015, y seguimos siendo sencillos cuando nos reunimos. Son esos amigos a los que te vas a visitarle con la ropa que tuviste todo el día y no te preocupás de si te maquillaste o no. Los que te reciben con un tereré y un cenicero en el patio de su casa. Que en el momento organizan juntos qué van a comer o se piden unos lomitos por delivery. Los que te regalan algo por tu cumple o porque te mudaste de casa, pero el regalo te llega 3 meses después (y no te afecta porque no hacía falta que te regalen nada). Esos con los que te juntás y no dura menos de 6 horas la reunión, aunque sea entre semana y al día siguiente tengas que trabajar, y no hace falta que haya alcohol para divertirse. Si tenés eso, tenés todo.

 
 
 

Recent Posts

See All

Comments


bottom of page